Por: Dr. Hno. Enrique A. González Álvarez, Rector de la Universidad La Salle Bajío
A principios del siglo XX en Francia, surgió la ley Combe que prohibía a los religiosos poder ejercer su acción pastoral; esta situación, que parecía ser catastrófica, impulsó a los Hermanos de las Escuelas Cristianas a extender su acción más allá de las fronteras francesas, extendiendo el beneficio de su acción a otros países y a otras sociedades.
Es así como a principios de diciembre de 1905 llegan cinco Hermanos a fundar escuelas a nuestra Patria, México, con lo que lograron que más niños y jóvenes pudieran acudir a las aulas y tener una educación de calidad.
Desde tiempo antes, Mons. Ibarra y González, arzobispo de Puebla, había solicitado, con insistencia, la presencia de Hermanos Lasallistas en su Arquidiócesis; por este motivo fue esta ciudad la que tuvo el privilegio de ser la primera en donde se fundara una institución lasallista.
A principios de 1906 en la Casa Arzobispal (hoy Casa de la Cultura) abrió sus puertas el Colegio San Pedro y San Pablo, en el centro de la ciudad; éste, estaba dirigido a familias que pudieran solventar el costo de la educación de sus hijos. Al mismo tiempo, a dos calles de distancia, se abrió la Escuela de la Concordia, institución gratuita para familias que no podían costear los estudios de sus hijos.
A lo largo de 120 años La Salle ha formado a muchas generaciones que han hecho el bien al País y han sido personas y profesionales con valores y principios que han ayudado significativamente al crecimiento de la sociedad y de sus propias familias.
La filosofía lasallista pone al centro a la persona, se preocupa porque sea feliz y se realice en todos los ámbitos de su vida para que sea un agente de cambio positivo en el mundo.
En la ciudad de León, Guanajuato la presencia lasallista lleva más de 70 años. También aquí se ha contribuido significativamente al crecimiento de la sociedad aportando innovaciones pedagógicas y servicios a la comunidad.
Más de cien mil profesionales se han formado en nuestras aulas y han sido motores de evolución, innovación y progreso en Guanajuato y en más entidades del país.
Hoy, La Salle sigue pujante en la formación de las nuevas generaciones, con presencia en diversos municipios del Estado y con educación desde preescolar hasta doctorado, incluso, hasta postdoctorado.
La convicción de La Salle al término del primer cuarto del siglo XXI es seguir comprometido con la formación integral de la persona, ayudar a su actualización continua y acompañar a quienes se quieren preparar para ser mejores profesionistas.
La Salle sigue unido a México y quiere servir a sus ciudadanos para construir un mundo mejor, más humano, fraterno y justo.

¿Sabías qué…?
Los primeros Hermanos Lasallistas que vinieron a México fueron H. Jébert, H. Amédée-Francois, H. Adrien-Marie y H. Antoine- Claude, todos ellos franceses. Partieron de El Havre, el 11 de noviembre de 1905, rumbo a Nueva York. Pasados algunos días con sus colegas neoyorkinos se embarcaron rumbo a La Habana, y de ahí emprendieron el viaje con destino a Veracruz el 25 de noviembre. Del puerto jarocho subieron a la meseta del Anáhuac, presenciando en el camino variadísimos paisajes que les causaron profunda admiración, según cuenta en sus memorias uno de ellos, el Hermano Adrien Marie.
Su llegada a la capital fue el 2 de diciembre, y al día siguiente los encontramos postrados a los pies de la Virgen del Tepeyac, “poniendo bajo la protección de la ilustre y poderosa Patrona de México, la misión que habían de realizar, no solo ellos, sino todos los que formarán parte de la nueva provincia, así como todo el bien que se hiciera en ella”.
– Hno. Roberto Medina Luna Anaya, Vicerrector de Bienestar Universitario













Muy interesante la información que nos presentan. Se agradece nos relaten la historia de los orígenes del lasallismo en México.
A pesar de conocer la Historia de San Juan Bautista De La Salle y de la Comunidad de Hermanos Lasallistas no dejo de aprender y maravillarme todo el bien que han hecho desde que arribaron a nuestro país los primeros Hermanos, que Dios les siga iluminando para seguir guiando con sabiduría a su comunidad y a tantos niños y jóvenes para el bien de nuestra sociedad que tanta falta nos hace.