Por: Mtra. Mónica Díaz Vela García, Jefa Académica de la Licenciatura en Enfermería
La lactancia materna representa mucho más que una forma de alimentación. Es una experiencia única que cada mujer vive de manera distinta, influida por factores físicos, emocionales, familiares, laborales, sociales y económicos. Por ello, hablar de lactancia también implica reconocer la importancia de brindar orientación, paciencia, respeto y acompañamiento a quienes transitan esta etapa.
Del 1 al 7 de agosto de 2026 se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una oportunidad para reflexionar sobre los avances alcanzados, los retos que aún persisten y las acciones que permiten fortalecer el bienestar de las madres, sus bebés y las comunidades.
La conmemoración es impulsada por la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA por sus siglas en inglés), una red global integrada por personas y organizaciones que trabaja en favor de la protección, promoción y apoyo de la lactancia materna en distintos países. Para este 2026, el lema propuesto es: “Lactancia materna: un inicio sostenible en cualquier circunstancia. Fortalezcamos las acciones que funcionan”.
Este llamado acentúa la importancia de identificar las estrategias que han dado resultados y aprender de las experiencias exitosas. La Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026 se enfocará en el seguimiento de los avances y en la evaluación del impacto de la lactancia en ámbitos como la nutrición, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza. Además, el tema se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Conocer qué acciones funcionan permite construir mejores condiciones para las mujeres lactantes. El seguimiento y la evaluación de las políticas y programas implementados en cada país ayudan a reconocer los elementos que favorecen la continuidad de la lactancia, así como las áreas que requieren mayor atención y compromiso.
Entre las medidas que contribuyen al bienestar de las madres se encuentran las prestaciones laborales, los permisos de maternidad, las licencias, los horarios flexibles y los períodos destinados a la lactancia. Estas acciones favorecen la conciliación entre la vida familiar, académica y profesional, además de reconocer las necesidades particulares que acompañan la maternidad.
Sin embargo, una de las estrategias más importantes consiste en contar con espacios dignos, seguros y adecuados dentro de los centros de trabajo e instituciones educativas. Las Salas de Lactancia permiten que las mujeres puedan extraer y conservar la leche humana en condiciones apropiadas o alimentar a sus bebés cuando las circunstancias lo requieren. De esta manera, se favorece la continuidad de la lactancia y se contribuye al bienestar materno-infantil.
Estos espacios también ayudan a construir entornos laborales y académicos más inclusivos. Una Sala de Lactancia no representa únicamente un lugar físico: expresa el compromiso de una institución con la salud, la equidad, la inclusión y el respeto a los derechos de las personas lactantes. Su existencia reconoce que el desarrollo profesional o académico y la maternidad no deben presentarse como caminos excluyentes.
En este sentido, la Universidad La Salle Bajío cuenta con una Sala de Lactancia Materna Certificada desde octubre de 2024. El espacio está disponible para las madres colaboradoras, docentes y estudiantes de la Comunidad Universitaria, así como para las mujeres lactantes que visitan la institución. Con esta acción, la Universidad favorece la continuidad de la lactancia y contribuye a que las mujeres puedan continuar con sus actividades académicas o profesionales.
El acompañamiento también se construye desde las acciones cotidianas. Escuchar sin juzgar, respetar las decisiones de cada mujer, ofrecer información confiable y promover condiciones favorables son formas de fortalecer una cultura de apoyo. La responsabilidad no corresponde únicamente a las madres: las familias, las instituciones, los centros de trabajo y la sociedad tienen un papel importante en la creación de entornos que permitan ejercer la lactancia con dignidad y seguridad.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, la invitación es a reconocer que apoyar la lactancia requiere acciones concretas y sostenidas. Fortalecer las medidas que han demostrado resultados, ampliar el acceso a espacios adecuados y promover políticas incluyentes puede generar beneficios para las madres, sus bebés y la sociedad.
Acompañar a una mujer lactante significa reconocer sus necesidades, respetar sus procesos y contribuir a que cuente con las condiciones necesarias para continuar esta experiencia. Desde cada espacio y de acuerdo con nuestras posibilidades, podemos impulsar una cultura basada en la empatía, el respeto y la corresponsabilidad.












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