Por. Pbro. Jorge Armando Chávez Mares, Capellán de la Universidad La Salle Bajío
Muy querida Comunidad Lasallista, como cada año, este Miércoles de Ceniza comenzamos el tiempo de Cuaresma, una marcha la cual tiene como meta la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo.
Esta marcha la iniciamos aceptando libre y conscientemente la renuncia, la conversión y la muerte con el singo de la ceniza; para poder llegar victoriosos a la meta, que es la felicidad del triunfo de la Vida sobre la muerte, la vida en Cristo.
Quien se atreve a recorrer este camino, ha de ser capaz de aceptar y experimentar el signo por excelencia de nuestra marcha, que es La Cruz. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame”. Mt. 24,16. Es el mismo Jesús quien nos invita a vivir el camino de su pasión y de su muerte para poder participar del triunfo gozoso de la vida.
El punto de salida es el Miércoles de Ceniza, signo de que la Comunidad está dispuesta a hacer un cambio verdadero de algo que no está bien; esto conlleva renuncia y sacrificio, pero es mediante ello que somos capaces de dejar “morir” eso que nos lastima, nos pesa, nos hace mal y no nos permite vivir más felices. Al signo de la ceniza, la Iglesia nos dice “Conviértete y cree en el Evangelio”; con esta invitación, entramos a un tiempo fuerte, para resucitar a una nueva vida en Cristo.
Con la finalidad de vivir este tiempo de cuaresma de la mejor manera posible, la Iglesia propone tres actividades clave, destinadas a fomentar un crecimiento espiritual a través de La oración, el ayuno y la limosna. Estas tres formas de penitencia demuestran una intención de reconciliarse con Dios, uno mismo y los demás.
La oración
Contrario a lo que muchas personas sostienen, la oración no fortalece nuestra relación con Dios. La oración es nuestra relación con Dios. El constante diálogo con nuestro Padre; la meditación a conciencia de su palabra es la relación personal que todo cristiano debe aspirar.
Hay que renunciar a un tiempo que le dedicaríamos a las series, redes sociales, o de sueño para poder hablar con Dios. En Mt 6, Jesús nos enseña la oración de oraciones: el Padrenuestro. En esas frases, Cristo describe cómo ha de ser nuestro trato con el Padre.
El Ayuno
El ayuno tiene como finalidad poder adquirir dominio sobre nuestros instintos y liberar nuestro corazón. Como dijo Jesús: “No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Aprender a dejar de lado eso que queremos comer o tomar, para darle lugar a Dios en nuestra vida, es otra excelente manera de vivir la cuaresma.
La Limosna
Hoy en día, las personas viven muy apegadas a lo que les pertenece, a lo que tienen; y hay quienes, incluso, hasta se definen por eso que está bajo su posesión. Por eso, es importante la limosna, que significa renunciar a un bien propio para darlo a un hermano o hermana que lo necesita.
Saber dejar de lado todo eso para poner al prójimo por encima de las cosas materiales, devuelve el orden natural de las cosas a nuestro interior. Ese diseño que Dios pensó de poner todas las cosas al servicio de la humanidad, que somos todos iguales y peregrinamos para llegar a Él.
Les animo a recorrer este camino hacia la pascua como si fuera nuestra marcha más importante, pues la meta que queremos alcanzar no es otra que una auténtica y mayor felicidad que sólo Jesucristo resucitado nos puede brindar. Marchemos en Comunidad hacia la Pascua de vida y felicidad.












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