Por: Abraham Ramírez Chávez, Estudiante de Gestión y Operación de Servicios Gastronómicos
Si hoy en diciembre ves tu Instagram lleno de postres que parecen troncos hiperrealistas, esculturas brillantes o bosques comestibles, no es casualidad. El tronco de Navidad, o Bûche de Noël, tiene una historia larga, curiosa y bastante más intensa de lo que uno imaginaría para un pastel. De hecho, durante siglos ni siquiera fue comida.
Todo comienza en la Europa de la Edad Media, cuando el llamado ritual del fuego no tenía nada de dulce. Las familias europeas quemaban un tronco real de madera en el hogar para celebrar el regreso de los días más largos tras el solsticio de invierno. No bastaba con prenderlo y ya, pues el tronco debía arder durante varios días, normalmente del 24 de diciembre al 1 de enero; incluso algunos refieren hasta 12 días, con la intención de atraer buena suerte y prosperidad para la cosecha del año siguiente. Las cenizas no se tiraban, se guardaban bajo la cama para proteger la casa de rayos e incendios durante todo el año. Era, básicamente, el “Netflix” medieval: fuego, ritual y significado simbólico.
En el siglo XIX, las enormes chimeneas comenzaron a desaparecer y fueron reemplazadas por estufas de hierro más pequeñas, lo que hizo imposible meter un tronco gigante en la sala. La tradición tuvo que adaptarse. Primero se intentó colocar troncos pequeños decorados con caramelos en la mesa; pero la solución definitiva llegó en Francia, alrededor de 1870, cuando los pasteleros decidieron algo brillante: sustituir el madero por un postre que lo imitara visualmente. El fuego pasó, simbólicamente, a la mesa del banquete navideño. Aunque no hay consenso absoluto sobre quién fue el inventor (se mencionan nombres como Pierre Lacam o Félix Bonnat), el éxito fue inmediato.
Así nació la versión que hoy reconocemos. El tronco se elabora tradicionalmente con una base de bizcocho genovés, una masa ligera y elástica que se extiende, se rellena con crema de mantequilla —generalmente de chocolate, café o praliné— y se enrolla para formar un cilindro. La decoración es clave: cobertura de chocolate marcada con un tenedor para simular la corteza de un árbol, azúcar glas para imitar la nieve y, muchas veces, setas de merengue que completan la ilusión de un pequeño bosque. Este diseño clásico se popularizó precisamente porque era fácil de decorar y muy reconocible, convirtiendo al pastel en un símbolo navideño tan fuerte como el árbol o las luces.
Curiosamente, estas características del bizcocho —su composición y decoración— se han mantenido como referencia incluso cuando el postre ha evolucionado, repitiéndose y reafirmándose como la base de todo tronco moderno, aunque hoy se juegue mucho más con la forma y el concepto.
En la actualidad el tronco ya no es solo “tronco”. La alta pastelería ha llevado este postre a terrenos completamente nuevos. Los formatos se han vuelto vanguardistas: entremets con formas geométricas, esferas heladas y presentaciones que parecen esculturas de arte moderno. En sabores, el cambio también es evidente: el chocolate y el café tradicionales ceden espacio a combinaciones más exóticas como mango, coco, lichi o fruta de la pasión.
En cuanto a estética, dominan dos corrientes claras: Por un lado, la línea orgánica, con acabados hiperrealistas que recrean bosques y texturas naturales; por otro, el estilo glam, con troncos en tonos oro, champaña o azul marino, alineados con las tendencias decorativas actuales. A esto se suma la inclusión, pues hoy podemos encontrar versiones sin gluten y veganas, elaboradas con harinas de frutos secos y mousses ligeras. Una clara muestra de que la tradición también puede adaptarse a nuevas formas de consumo.
Al final, el tronco de Navidad ha recorrido un camino sorprendente: de ser un pedazo de madera ardiendo durante días para proteger el hogar, a convertirse en un postre que mezcla historia, simbolismo, diseño y tendencia; el cual, cada diciembre, se transforma en la estrella del feed. No está nada mal para algo que empezó siendo solo… leña.
Receta:
Ingredientes:
Para el bizcocho
- 4 huevos
- 80 g. de azúcar refinada
- 10 g. de miel
- 1 g. de sal
- 70 g. de harina de trigo.

Para el relleno
- 60 g. de yema de huevo
- 27 g. de fécula de maíz
- 65 g. de azúcar
- 225 ml. de leche
- 15 g. de vainilla
- 117 g. de mantequilla.

Para el envinado
- 60 ml. de agua
- 90 ml. de licor de su preferencia
- 50 g. de azúcar.

Para las figuras
- 50 g. de mantequilla
- 40 g. de clara de huevo
- 40 g. de harina
- 40 g. de azúcar glas
- Colorantes y las formas de su preferencia.

Procedimiento:
Figuras
Tip.: Se recomienda iniciar con las figuras para dar tiempo a que enfríen.



- Mezclar los ingredientes de las figuras, menos los colorantes, hasta formar una pasta ligera
- Dividir la mezcla para pintarla del colorante de tu preferencia
- Colocar el papel con las imágenes impresas y calcar las figuras con una manga desechable
- Llevar a enfriar en congelador.
Bizcocho
- Separar las claras de las yemas y batir las claras mientras, poco a poco, incorporamos el azúcar
- Una vez que tengan consistencia, separar y batir las yemas junto con miel y sal hasta que doble su tamaño
- Mezclar con la harina cernida y, si se desea, agregar el colorante de tu preferencia.




Crema pastelera
- Hervir la leche con la mitad del azúcar y agregar la vainilla
- Blanquear las yemas con la fécula y el resto del azúcar.
- Una vez que estén blanqueadas, que la leche rompa a hervor y el azúcar se disuelva, retirar del fuego y verter suavemente a la mezcla para evitar grumos
- Cuando esté integrado, se regresa al fuego y ya que esté espesa, retirar del calor y dejar enfriar
- Acremar la mantequilla en cubos e integrar con lo anterior hasta tener una mezcla homogénea.





Armado del tronco navideño
- Sacar las figuras del congelador, verter y distribuir la mezcla del bizcocho sobre ellas
- Hornear a 170° durante 8 minutos o hasta que un palillo salga limpio del bizcocho
- Hacer algunos cortes a lo ancho del bizcocho para facilitar el doblado; enrollamos y dejamos enfriar
- Desdoblar el bizcocho y envinarlo con una brocha de cocina
- Agregar el relleno y enrollarlo nuevamente
- Puedes decorar con frutos rojos, hojas aromáticas o frutos secos.










Ve aquí el video de la receta: https://www.facebook.com/share/v/1AN7h7jjJf/
Referencias:
• Balsam Hill. (2025, 10 de noviembre). Ideas modernas para decorar el árbol de Navidad: Tendencias de bosques y naturaleza para 2025. Balsam Hill.
• National Geographic España. (2022, 18 de diciembre). Bûche de Noël, el postre navideño francés con origen celta. National Geographic.
• Patisserie à la Carte. (s.f.). The Bûche de Noël: Tradition, creativity, and a French Christmas icon. Patisserie à la Carte.
• Polhill Garden Centre. (2025, 20 de octubre). Top Christmas decorating trends for 2025: Luxury tones and natural textures. Polhill Garden Centre.
• Sortiraparis. (2025, 11 de diciembre). Los troncos de Navidad 2025 más originales de París: Creaciones insólitas y alta pastelería. Sortiraparis.com.
• The Pioneer Woman. (2024, 17 de diciembre). The history of the Yule Log: From ancient traditions to modern desserts. The Pioneer Woman.
• Unipatis. (2025, 6 de noviembre). Tronco de Navidad alternativo: 5 postres de moda para pasteleros en 2025. Unipatis.fr.
• Wikipedia. (s.f.). Yule log (Bûche de Noël). Recuperado el 17 de diciembre de 2025 de Wikipedia











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