Por: Mtro. José Ángel Chavarría Nieto, Director de la Facultad de Diseño
La fundación de la Escuela de Diseño en la Universidad La Salle Bajío constituye un hito en la historia educativa, social y cultural de la región. En 1975 dio inicio la primera licenciatura en Diseño Industrial, programa pionero que no sólo sentó las bases de la enseñanza formal del Diseño en esta casa de estudios, sino que, además, marcó el inicio de un proceso evolutivo que, a lo largo de cinco décadas, ha generado nuevas áreas de especialización, siempre en respuesta a las demandas y transformaciones de la sociedad.
El Diseño Industrial fue la disciplina madre dentro del campo del diseño en México. Desde sus orígenes, esta área buscó dar solución a las necesidades de producción, consumo y calidad de vida de una sociedad en proceso de modernización.
Como señalan algunos especialistas en historia del Diseño, el Diseño industrial en México se consolidó a mediados del siglo XX como puente entre arte, técnica e industria; y, con el paso del tiempo, se convirtió en un motor de innovación social y cultural. Esta disciplina, al ser introducida en 1975 a la entonces Universidad del Bajío, abrió la puerta a la reflexión académica y práctica del diseño como herramienta transformadora del entorno.
Así, la incipiente oferta académica de la Escuela de Diseño continuó diversificándose. Y fue en 1985 cuando se fundó la licenciatura en Diseño Gráfico, seguida un año después por la licenciatura en Diseño Ambiental. Ambas surgieron en un momento clave en el que México experimentaba un auge en la cultura visual y la preocupación por el diseño de entornos funcionales. La creación de estos programas, sin duda, fue un acierto por parte de la institución, para detectar las tendencias emergentes y responder con el impulso a una oferta académica determinante en la región.
La consolidación de la Escuela de Diseño se fortaleció aun más con la apertura de los primeros programas de posgrado, en consonancia con el compromiso institucional de formar profesionales con capacidad crítica, investigadora y con responsabilidad social.
Posteriormente, en 2002, se integró a la oferta académica la licenciatura en Diseño de Modas y Calzado, disciplina con una fuerte pertinencia regional dada la vocación industrial de nuestra ciudad, León, Guanajuato; la cual se ha convertido en un referente en la formación de profesionales para un sector en constante transformación.
Sin duda alguna, la reflexión acerca del quehacer del diseño y los procesos de enseñanza de la disciplina, favorecieron las condiciones para que, en 2011, los cuatro programas de licenciatura de la Facultad de Diseño alcanzaran por primera ocasión la acreditación por el Consejo Mexicano para la Acreditación de Programas de Diseño (COMAPROD). Este hecho marcó el compromiso institucional con la calidad académica, certificando procesos, metodologías y la efectividad en la enseñanza del diseño; y así, se han reiterado los esfuerzos para lograr las dos reacreditaciones subsecuentes: 2018 y 2023. Esto ratifica la excelencia y pertinencia de la enseñanza del Diseño en la Universidad La Salle Bajío.
Uno de los logros con mayor trascendencia tuvo lugar en 2016, momento en el cual la Escuela de Diseño obtuvo el nombramiento de Facultad, un reconocimiento a su madurez académica, a la solidez de su planta docente y a la relevancia de sus programas. Desde entonces, la Facultad de Diseño se ha distinguido por ofrecer a sus estudiantes recursos formativos de vanguardia y por fomentar siempre una conciencia clara de la responsabilidad social que conlleva la práctica profesional del diseño.
La historia de estas cinco décadas da cuenta de una evolución constante, donde la enseñanza del Diseño ha respondido a los cambios del mundo contemporáneo. De acuerdo con lo que plantea Carmen Castañeda (2016) en su ensayo Retos en la enseñanza del Diseño, es notable la transformación de las prácticas educativas: “Del trabajo material, al trabajo inmaterial; del trabajo individual, al trabajo en grupos; de la visión particular de un problema, a una visión holística”. Esta transición ha sido impulsada principalmente por dos factores: “Primero, por la introducción de las tecnologías de la información y comunicación; y segundo, porque antes el lugar del diseño como disciplina estaba en las artes y ahora está en las ciencias sociales.”
El reto central de esta evolución consiste en replantear el propio concepto de “Diseño”. En la actualidad, se entiende como un diálogo constante entre la tekné (la maestría y fundamento técnico del profesional) y los recursos tecnológicos, cuya transformación es vertiginosa y exige, más que nunca, una sólida base conceptual y crítica. Este enfoque permite diferenciar al “diseñador” del mero “hacedor”, lo que pone de manifiesto que la práctica del Diseño no se reduce a la ejecución de objetos o gráficos, sino que implica la generación de soluciones estratégicas, innovadoras y con impacto social.
El diseñador debe asumirse como una “interfaz” que vincula conocimiento, técnica y sociedad, generando puentes de sentido entre los individuos y su entorno (Bonsiepe, 1999). Por su parte, Víctor y Silvia Margolin (2017) han planteado un “modelo social” de la práctica del diseño que permitan a los diseñadores, investigadores y educadores de esta disciplina ser más conscientes y vincularse de manera colaborativa con instituciones que promuevan la consolidación de proyectos sociales.
En este sentido, la Facultad de Diseño de la Universidad La Salle Bajío ha asumido con claridad su compromiso: Formar profesionales conscientes de que el Diseño trasciende la noción artística o estética para convertirse en un proceso complejo de solución de problemas. La formación que aquí se ofrece impulsa un trabajo colaborativo y vinculado a los sectores sociales, productivos y gubernamentales; que permite a las y los estudiantes construir no sólo capacidades académicas, sino también recursos estratégicos que los facultan como agentes de cambio.
La visión lasallista otorga a este proceso una dimensión ética y humanista. Cada generación de diseñadores que ha egresado de esta institución ha sido invitada a reflexionar sobre su papel como transformadores del entorno, con un objetivo claro: generar bienestar en la Comunidad. No se trata únicamente de formar profesionales técnicamente competentes, sino de cultivar ciudadanos críticos, sensibles y responsables.
Hoy, al celebrar 50 años de enseñanza del Diseño, es momento de reconocer el camino recorrido. La Facultad de Diseño ha pasado de un programa inicial que entendió las necesidades de formación de profesionales calificados para ese tiempo, a consolidarse como un espacio de innovación académica y social, con programas acreditados, posgrados reconocidos y una identidad institucional sólida. Este recorrido no habría sido posible sin la participación de directivos, docentes, estudiantes, egresados y aliados externos, todos protagonistas de esta historia.
El futuro presenta nuevos desafíos tales como la rápida transformación tecnológica, las demandas de sostenibilidad, la necesidad de fortalecer los vínculos interdisciplinares y el compromiso con la equidad social. Sin embargo, la experiencia acumulada y el firme propósito institucional son garantía de que la Facultad de Diseño continuará siendo un referente en la formación de profesionales capaces de imaginar y construir un mejor porvenir.

Referencias
- Bonsiepe, G. (1999). Del objeto a la interfaz: Mutaciones del diseño. Ediciones Infinito.
- Castañeda Pineda, C. (2016). Retos en la enseñanza del Diseño. Academia.edu. Disponible en: https://www.academia.edu/30775735/RETOS_EN_LA_ENSEÑANZA_DEL_DISEÑO
- COMAPROD. (2023). Consejo Mexicano para la Acreditación de Programas de Diseño. Disponible en: https://comaprod.org/
- Margolin, V. (2017). Un “modelo social” del diseño. Cuestiones de práctica e investigación. Encuadre. https://encuadre.org/un-modelo-social-del-diseno-cuestiones-de-practica-e-investigacion/











Mtro. José Ángel:
Cuanta historia detrás de la Facultad que muchas veces no conocemos, felicidades y gracias por la información.